Conquistando la Laguna de Salazar con Cannondale
Hay días que se quedan grabados en las piernas y en la memoria, y nuestra salida a la Laguna de Salazar fue exactamente eso. Cuando nos proponemos salir de la zona de confort y retarnos a hacer rutas con más desnivel, sabemos que la recompensa no solo está en coronar la cima, sino en los paisajes espectaculares y la increíble comunidad que se arma en el camino.

El pasado domingo nos reunimos desde muy temprano en LBU Reforma con el objetivo claro: conquistar un puerto de montaña de 4ª categoría a un paso constante, fluido y, sobre todo, seguro.
Salir de la ciudad y encarar la subida hacia el Estado de México requiere piernas, cabeza y un grupo sólido. Para garantizar que todos disfrutáramos del recorrido sin presiones ni riesgos nuestro staff procuró en todo momento:
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Paso controlado y constante: Dividimos dinámicas en el camino para que tanto los ciclistas que buscaban apretar el paso como los que preferían un ritmo de resistencia tuvieran su espacio.
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Reagrupaciones clave: Nuestra primera parada estratégica fue en la Caseta de La Venta para asegurar que el pelotón se mantuviera unido antes de encarar el tramo final hacia la laguna.
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Carro de soporte LBU: Nuestro vehículo de resguardo acompañó al grupo en todo momento, cuidando las espaldas de todxs en los tramos de carretera.

Llegar a la Laguna y ser recibidos en un entorno espectacular es otra cosa cuando cuentas con aliados de primer nivel. Cannondale se lució como patrocinador oficial de esta rodada.¡Gracias a Cannondale por apoyar activamente el ciclismo de ruta y a nuestra comunidad!
Si algo caracterizó a esta salida a la Laguna de Salazar fue la buena vibra y el ambiente de apoyo mutuo. El consenso entre lxs participantes al coronar la laguna fue claro: el ritmo fue exigente pero seguro, y la empatía del pelotón hizo la diferencia.
"Está súper cool tener grupos con quién rodar. La neta nunca me dejaron sola, íbamos a muy buen ritmo y me sentí súper protegida. ¡Chicas, anímense a venir!"
Ana Lau MG
Escuchar estos testimonios nos motiva a seguir abriendo espacios donde más mujeres y ciclistas de todos los niveles se animen a retar sus límites con la certeza de que el grupo siempre estará ahí para respaldarles.
Tras completar los kilómetros de ascenso, la recompensa en la Laguna de Salazar fue completa: paisajes verdes despejados, aire fresco de montaña, cafecito caliente, panecito y bananas para recuperar energía.
El descenso de regreso hacia la tienda se realizó de forma compacta y con todas las precauciones necesarias para cerrar un domingo perfecto con saldo blanco y muchas sonrisas.
La comunidad de La Bici Urbana está lista para más desnivel y nuevas rutas. Mantente al pendiente de nuestras redes sociales para conocer las próximas convocatorias, revisar los niveles de condición requeridos y asegurar tu registro a tiempo.
¡Gracias a Cannondale, al equipo de apoyo y a cada ciclista por pedalear fuerte y hacer de esta rodada un éxito rotundo! Nos vemos en la carretera.
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